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Gabriel García Márquez:
De la mala hora a la inmortalidad en vida
Oficina Prensa SNE-
Aracataca, una pequeña ciudad al norte de Colombia. Sus
padres demasiado pobres, lo enviaron con sus abuelos maternos donde fue
educado , en una casa habitada por innumerables parientes y llena de
leyendas sobre fantasmas.
Creció como un chico tranquilo y tímido, influido por las
historias de su abuelo
y las supersticiones de su abuela. Su abuelo murió cuando él contaba ocho años
de edad y, junto a su abuela casi ciega, se fue a vivir con sus padres a Sucre,
donde su padre trabajaba como farmacéutico. Fue enviado a un internado en Barranquilla,
una ciudad portuaria en la desembocadura del río Magdalena.
Con doce años, fue premiado
con una beca para una escuela secundaria destinada a los estudiantes destacados ,
dirigida por jesuitas. En el instituto, comenzó a escribir sus primeras historietas
y relatos, por lo que se ganó entre sus amigos una reputación de escritor. Tras graduarse
en 1946, comenzó a estudiar Derecho a los dieciocho años siguiendo los deseos de
sus padres y a pesar de su clara vocación periodística.
Durante una visita a sus padres conoció a Mercedes Barcha Pardo. Oscura y silenciosa,
de ascendencia egipcia, ella era "la persona más interesante" que él había conocido
nunca. Tras graduarse en el Liceo Nacional proponiendole matrimonio lo que ella accedió,formalizandose
el cmpromiso , a pesar de que no podrían casarse hasta catorce años después.
Los años duros
Comenzó a perder interés en sus estudios, dedicándose más a leer obras de poesía
que de Derecho. Cierto día cayó en sus manos un ejemplar de La Metamorfosis de Kafka,
traducido por Jorge Luis Borges, que le marcaría profundamente en sus inicios literarios
y en la creación del realismo mágico. A partir de entonces comenzó a leer vorazmente
todo lo que caía en sus manos. También empezó a escribir y, para su sorpresa, su
primera historia, "La tercera renuncia" fue publicada en 1946 por un periódico liberal
de Bogotá, El Espectador, con excelentes críticas. García Márquez entró en un periodo
de creatividad durante el que escribió diez historias más para ese periódico.
Su primer
hijo nace en el año 1959, Rodrigo, y la familia se trasladó a Nueva York, donde supervisaba
la sucursal norteamericana de Prensa Latina. Debido a las múltiples amenazas anticomunistas
que recibía, se trasladó con su familia a Méjico. Tuvo prohibida la entrada a Estados
Unidos hasta 1971. En Méjico capital trabajó escribiendo subtítulos para películas
y mientras intentó publicar algunos de sus trabajos. El coronel no tiene quien le
escriba fue publicado en 1961, y Los funerales de Mamá Grande, en 1962, coincidiendo
con el nacimiento de su segundo hijo, Gonzalo.
Y entonces ocurrió el milagro. En junio
de 1965, él y su familia viajaban hacia Acapulco de vacaciones cuando de pronto la
inspiración le invadió: había encontrado su propio estilo. Por primera vez en veinte
años, Macondo saía a la luz. A partir de entonces, se dedicó a escribir incansablemente
durante dieciocho meses. No sólo su familia, sino también sus amigos y vecinos pronto
intuyeron que se estaba gestando una obra maestra: Cien años de soledad.
La obra fue
publicada en junio de 1967, con una tirada inicial de 8000 copias, que se agotaron
la primera semana. Su éxito fue tal que se hizo necesario lanzar una nueva edición
cada semana, llegando a vender medio millón de copias en tres años. Fue traducida
a venticuatro idiomas y en los años siguientes ganó numerosos premios internacionales.
El éxito y la fama internacional le llegó a Márquez cuando contaba 39 años.
A partir de entonces todas sus novelas se convirtieron en éxitos de ventas. En esa
época publicó obras como La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y
su abuela desalmada, Cuando era feliz e indocumentado y El otoño del patriarca. Esta
última no fue al principio bien recibida por la crítica, que seguía esperando otro
Macondo.
En 1981, el año en que fue premiado con la medalla de la Legión de Honor Francesa,
viajó a Colombia en una visita con Castro, y allí se encontró de pronto metido en
problemas. El gobierno conservador le acusó de financiar el M-


